Nuestro organismo, como todo lo que nos rodea está compuesto de energía que vibra a un determinado nivel. Constantemente, la energía circula por nuestro cuerpo de Chakra en Chakra, regando nuestras células, tejidos y órganos. Dependiendo de a qué nivel vibremos, estaremos más o menos expuestos a contraer enfermedades.
El ser humano, con cada experiencia que genera en su vida, va guardando a lo largo y ancho de todo su cuerpo una huella energética inconsciente de lo que pasó. Aunque nosotros hayamos olvidado lo que ocurrió, nuestro cuerpo físico guarda el recuerdo en forma de energía en alguna parte de nuestro organismo. Muchos de estos recuerdos energéticos están latentes vibrando a niveles muy bajos. Cuando acumulamos en un área de nuestro cuerpo capas y capas de energía vibrando a niveles muy bajos, lo que ocurre es que no permiten que la energía circule de forma correcta y consiguientemente alguno de los órganos que se gestionan por esa zona acabe enfermando.
En realidad, esta filosofía es bastante dura, porque responsabiliza al paciente de lo que le ha pasado. Afirma pues, que es su tendencia a guardar recuerdos energéticos negativos la que le hizo enfermar. Incluso, un accidente, se interpreta como una necesidad de tu organismo de parar autoprovocada.
Hay mucha gente que tiene una verdadera adicción inconsciente a la enfermedad que padece y la usa para obtener cosas en su vida, no necesariamente positivas. Por ejemplo, alguien puede usar su enfermedad para conseguir la atención de los que le rodean, o para retroalimentar su imagen de víctima. En estos casos los tratamientos suelen resultar inútiles.
Con Reiki, introducimos en el organismo del paciente, energía que vibra a un nivel muy alto. Las energías que vibran a niveles inferiores que son las que nos están enfermando, son equilibradas e incluso desplazadas por la energía Reiki haciendo posible la recuperación física del paciente.
Reiki Madrid